Lo hábitos también ‘se pegan’

Entonces, uno anda leyendo por ahí y de pronto se encuentra con que la forma en la que nuestro entorno afectivo (padres, hermanos, pareja y amigos) percibe la obesidad define en gran medida nuestro riesgo a padecerla. Ello, de acuerdo con un estudio realizado por Nicholas A. Christakis, titulado: The Spread of Obesity in a Large Social Network Over 32 Years. Shock total.

Vamos, está visto que el asunto del sobrepeso y la obesidad ha cambiado la anatomía de varios (muchos) en todo el mundo y, según los reportes de muchos países, también se ha convertido en todo un tema de salud (2,6 millones de personas mueren a causa de la obesidad). Y si hace algunos años nos llamaba la atención ver a una persona con sobrepeso, habría que admitir que poco a poco nos hemos ido ‘acostumbrado’ a esos kilos de más. De los otros, de nuestros más cercanos y, en una de esas, hasta los propios.

Según los datos de este estudio, nuestras posibilidades de obesidad aumentan:

  • 57% si uno de nuestros amigos se vuelve obeso, sin importar la edad de ambos.
  • 40% si, en la vida adulta, un hermano se vuelve obeso.
  • 55% si es un hermano del mismo sexo.
  • 44% si son hombres.
  • 67% si son mujeres.
  • 27% si son hermanos de diferente sexo.
  • 37% si nuestro esposo o esposa se vuelve obeso.

Pero, fuera de dejarlo a uno boquiabierto, algo de sentido hacen estos datos, porque ¿cuántas veces no influyen nuestras actividades diarias o hábitos los de aquellas personas con las que convivimos a diario? Digo, eso de ser propensos a imitar las actividades de quienes admiramos o queremos no se le da solo a los niños (¿nadie ha corrido a comprar las cremas o las bolsas que una buena amiga nos recomendó?, ¿o no nos hemos contagiado del espíritu corredor por esa prima que habla maravillas del sentimiento de cruzar una meta?…)

Viéndolo así, ¿qué tan fácil es pasarnos un fin de semana frente al televisor come que come porque ese es el hábito familiar, del grupo de amigos o la dinámica de pareja? Por supuesto, la cuestión no es rechazar o estigmatizar a nadie con sobrepeso u obesidad, sino preguntarse cuáles son los hábitos y los factores detrás de ello. Y si se está pasando alguno por alto.

Fuente: The Spread of Obesity in a Large Social Network over 32 Years, de Nicholas A. Christakis, M.D., Ph.D., M.P.H., y James H. Fowler, Ph.D. Publicado en The New England Journal of Medicine.
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Un Comentario

  1. Cristobal

    Muy bueno.. eres el promedio de los que te juntas

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