Cómo no hacerme bolas con los pendientes

Vencidas las primeras horas del lunes (esas que implican aceptar que empieza otra semana, salir de la cama y ‘arrastrarnos’ a la oficina), la cosa ya no parece ir tan mal. Hasta que abrimos el mail o echamos un vistazo al escritorio y recordamos la de pendientes que tenemos (aunque a veces, la idea de ‘los pendientes que tenemos’ es mayor al número real de cosas por hacer). El ánimo sufre. Pero vaya si hay formas de hacer que la semana no acabe con uno antes siquiera de llegar al miércoles. Una buena forma de hacerlo es: antes que cualquier otra cosa, dedicarle un tiempito a organizar las actividades de la semana. Porque a veces, las acciones más simples, esas que menospreciamos, son las que nos hacen el día más llevadero.

Olvídate de hacer todo en un solo día. Ser realista, medir tus fuerzas, tu energía y lo que en realidad dura el día ayuda a mantener la frustración del ‘no avanzar’ bajo control. Considera que los imprevistos y ‘bomberazos’ suceden, así que no aprietes tu lista como si fuera el último día sobre la Tierra (si lo es, no pasará nada porque no hayas acabado tooooodo).

Concéntrate. Apaga o pon en silencio el teléfono (móvil y de oficina). En la computadora, solo abre las aplicaciones realmente necesarias para compilar lo que tienes que hacer en los próximos días.

Prioriza. Urgente no es lo mismo que importante. Determina qué no puede esperar, qué puedes delegar o dejar para más tarde, cuáles son pendientes simples y cuáles más elaborados.

Contempla pausas y tus horas de comida. Parecerá tonto, pero que tu plan de acción semanal también incluya espacios para despejarte, inspirarte, descansar y nutrirte le dará aliento a tu mente y energía a tu cuerpo. Ocuparte de ti sí es parte de tu trabajo, pues repercute directamente en tu desempeño (esas malpasadas no te hacen un héroe ni un mejor empleado).

Ocúpate en vez de preocuparte. Cuando uno en verdad pone manos a la acción, el tiempo se pasa más rápido y se sufre menos. Estarle dando y dando vueltas a un tema no hace más que aumentar la idea de pesar.

Decide a qué hora pararás. No verle fin a la jornada de trabajo es mental y físicamente agotador. Si tienes un proyecto que puede implicar más horas de trabajo, decide en qué momento dirás ¡hasta mañana’ y cúmplelo. Lo que te falte, aguardará sin moverse hasta el día siguiente.

Respira y súbele al volumen. 

Organizarse tiene la ventaja de revelar que hay más tiempo del que se creía disponible. Pero en vez de atiborrarlo con más pendientes, date ese tiempo para activar tu cuerpo, para sudar el estrés y descansar como lo mereces. A veces, el simple hecho de salir a pasear puede detonar que te venga a la mente esa gran idea que tanto has estado buscando.

Anuncios

¿Algo que quieras comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: