5 acciones para ser más feliz (y tener más energía)

Los días se nos van creyendo que para contribuir a nuestra felicidad, la cosa es sumar y sumar (cosas, emociones, amigos, experiencias, conocimientos…), pero no necesariamente es así. En algunos casos, el camino para ser más felices en una base cotidiana es restar. ¿Qué puede uno dejar de hacer para sumar sonrisas auténticas y energía al día a día?

  • Olvidarme de querer controlarlo todo. ¿Cuántas cosas realmente están en nuestras manos? Definitivamente no lo que hacen, piensan o sienten los otros. Tampoco los tiempos o sucesos de la vida (sean los más equis o los más trascendentes). Y… ¿cuánta frustración nos produce luchar para que cada momento del día se dé como queremos (aunque al final no sea así)? Lo único que está en nuestras manos es cómo reaccionamos a lo que nos sucede. Hasta ahí.
  • Evitar relacionarme desde la culpa, el reproche o el temor con los alimentos, las actividades recreativas y hasta el descanso. Estamos tan programados a cumplir con los deberes que cualquier cosa que no tenga que ver con ello nos causa sentimientos encontrados y en vez de disfrutar algo que contribuye al equilibrio de nuestra vida, nos la pasamos recriminándonos, para luego regresar al deber y desear continuamente ese disfrute. ¿Qué sentido tiene? A trabajar cuando es momento de hacerlo y a disfrutar cuando corresponde.
  • Detener el ciclo: “me quejo de todo, pero no hago nada para cambiarlo”. Típico. Nos pasamos el día señalando todo lo que está mal en nuestra vida (sea el trabajo, nuestro cuerpo, las cosas que nos gustan pero que no hacemos…), pero no movemos ni un dedo para que algo sea distinto. Ya lo dicen por ahí: si siempre hacemos las cosas de la misma forma, siempre obtendremos los mismos resultados. Hay que romper con la zona de confort. *LINK A NOTA/VIDEO sobre este tema*
  • No pasar tiempo con las personas que me quitan energía o no me aportan. ¿De verdad todas las personas con las que me relaciono me interesan y me dejan algo?, ¿me inspiran o me hacen sentir bien? Si no es así, ¿por qué entonces insisto en tratarlas? Dedicar tiempo a relaciones que no aportan o construyen es restarle tiempo a todo eso que sí quisiera hacer. Resulta más valioso un grupo pequeño pero sólido de amistades que montones de conocidos.
  • Dejar al último mi bienestar. Aquello de quererlo todo aquí y ahora provoca que muchas veces llevemos al límite a nuestro cuerpo y mente. No nos alimentamos adecuadamente, no nos movemos ni descansamos lo suficiente y solemos decirnos que en algún momento ya habrá tiempo para ‘esas cosas’. Ajá, ¿cuándo será eso si en realidad siempre lo estamos postergando? Cosa de recordar que actuar en favor de nuestro cuerpo siempre reditúa en nuestro rendimiento.

Al final, toda esa energía y tiempo ‘recuperados’ son tremendamente valiosos para construir más (y con mayor solidez) en favor de nuestra felicidad y bienestar.

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