Los riesgos de estar tooodo el día sentado

Si la semana se nos va sentados, en una misma posición durante horas, con la mirada fija en la pantalla, poco movimiento de cabeza, cuello rígido y hombros en dirección hacia las oreja, sentir dolor, mareo o cansancio (por no decir agotamiento) al final de la semana es lo “normal”. Pero vaya si vivirnos así la semana entera tiene sus consecuencias, no solo en nuestro bello trasero, también en el resto del cuerpo. Nomás por citar algunos riesgos…

Corazón. Al permanecer en el ‘trono’ laboral sin interrupción, el cuerpo quema menos grasa y la sangre fluye lentamente, de modo que los ácidos grasos se concentran y, a la larga, elevan los niveles de presión arterial alta y colesterol.

Páncreas. Lo suyo es producir insulina, la hormona que transporta la glucosa a las células para obtener energía, pero si al estar inactivos, los músculos no responden fácilmente y el páncreas genera una sobreproducción. Resultado: la posibilidad de desarrollar diabetes. Además de que el exceso de insulina estimula el crecimiento celular, que se vincula con algunos tipos de cáncer.

Cerebro. Mantener los músculos en movimiento ayuda al bombeo de sangre fresca y oxígeno al cerebro, generando esa linda y saludable liberación de químicos que mejoran el estado de ánimo. De no hacerlo, todo entra en letargo y no tardan en aparecer la falta de concentración, el sueño o el bloqueo mental.

Espalda, cuello y hombros. Pasa que el movimiento hace que los discos entre vértebra y vértebra se expandan y contraigan, absorbiendo sangre fresca y nutrientes; pero sentados todo el día se ‘aplastan’ de forma desigual y el colágeno encargado de nutrir los tendones y ligamentos se endurece.

Ajá, ¿y qué puede hacerse?

Sentarse en algo tambaleante. Puede ser una pelota de ejercicio (como las de pilates) o incluso un taburete sin respaldo; así se obliga a los músculos de la base a trabajar. La técnica: la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo un poco hacia delante, para que carguen una cuarta parte de nuestro peso.

Estirar los músculos flexores de la cadera. Esos que trabajan para mover las piernas hacia el abdomen, pues si están débiles, a la larga habrá dolor en la espalda baja. La técnica: pies separados a la distancia de la cadera, dar un paso al frente y flexionar la rodilla de manera que el muslo quede paralelo al suelo. Cosa de hacerlo unos minutos al día, alternando ambas piernas.

Caminar y estirar. Lo de pasarnos la semana sentados no se refiere solo a las horas-oficina, también a todas esas que pasamos tirados en el sillón. En ese caso, lo mínimo que hay que hacer es levantarse durante los cortes comerciales. La  técnica: caminar, pero no solo a la cocina. O bailar, bailar, bailar.

Realizar algunas posturas de yoga. Asanas (posturas) como “la vaca” o “el gato” (*link a alguna foto que las ejemplifique*), ayudan a estirar la parte frontal del torso y el cuello. Es algo así como un masaje suave para toda la columna vertebral y, de paso, para los órganos de la cavidad abdominal. ¿Que no la alfombra o el piso de tu oficina te dan ‘asquito’? Cosa de comprarte un tapete de yoga para dejarlo permanentemente en tu oficina.

*Con información del Washington Post.

Lo antes posteado:

¿Te has ‘casado’ con tu silla?

Una buena actitud fortalece el corazón

Anuncios

¿Algo que quieras comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: