4 razones por las que puedes recuperar el peso perdido

A veces, por más que según nosotros hacemos todo lo posible para ser más bienestarosos, nos subimos a la báscula y no vemos el resultado esperado. Más allá de que ésta no siempre es el mejor indicador de ir por buen camino (*link a artículo sobre este tema*), hay un par de cosas que se nos pueden estar escapando…

Una mentalidad ‘incorrecta’. Osease, vivir con la idea de que “dieta” significa dejar de comer un montón de cosas (que encima nos gustan mucho) durante cierto periodo de tiempo y torturarnos haciendo ejercicio como si se fuera a correr un triatlón. Para, terminado el susodicho periodo, recompensarnos con tremendos atracones. La verdad es que privarse de uno o varios grupos de alimentos no funciona porque no es una forma de alimentación que puede mantenerse para siempre. La solución: comer de todo y con equilibrio. Olvidarse del miedo a la comida y aprender a medir las porciones adecuadamente (*link a gráficos de este tema*).

Falta de sueño. Restarle horas al descanso cuando tenemos mucho por hacer parece cualquier cosa, pero no lo es. El sueño es necesario para que el cuerpo y la mente se reparen y no dormir lo suficiente, además de un desempeño mental menos eficiente, puede provocar que comamos más para sentirnos ‘mejor’ y sin darnos cuenta. La solución: tomarse en serio eso de que las horas de sueño son sa-gra-das y simplificar nuestro ritmo de vida; querer hacer tantas pero tantas cosas (cuando el día solo dura 24 horas) provoca que andemos como gallinas descabezadas.

Estrés. Para nivelar el estrés, el cuerpo libera cortisol, hormona que nos ayuda a mantener la situación en orden. Pero cuando el estrés excesivo se vuelve parte de la vida cotidiana, puede producirse un exceso de éste y descontrolar al organismo, aumentando su necesitad de consumir grasas y carbohidratos. La solución: hacer varias pausas a lo largo del día laboral para despejarnos y darnos espacio antes o después del trabajo para mover el cuerpo y sacudir las preocupaciones.

Una condición médica. Desequilibrios hormonales (como un desorden en la tiroides), la menopausia, la andropausia o la fatiga adrenal son factores que pueden dificultar mantener el peso en su lugar. La solución: consultar al médico para detectar si es nuestro caso y seguir un tratamiento adecuado, complementado con un alimentación equilibrada y actividad física regular.

Con información de Mayo Clinic y Women's Health US
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