Gaby R., maestra, editora y comunicadora

1000708_10151728035606013_2122989299_nDa clases de Cabildeo y Comunicación Política, y de Opinión Pública en el Colegio de Consultores en Imagen Pública, consultorías de comunicación y es directora de Cycle City (publicación bimestral gratuita dedicada al ciclismo urbano). Pero también está enamorada de su bici. Tanto, que pasó de tener una vida bastante sedentaria a moverse prácticamente todos los días en ella, lo que ha hecho que se sienta mucho mejor y hasta se contagie de más ganas por hacer actividad física. Su complexión ha cambiado, pues aunque no ha bajado de peso, sí de tallas y ha agarrado buen tono muscular. ¿Lo mejor? Siempre está de buenas, o casi siempre, como nos platica…

¿Cómo fue que empezaste a usar la bici como transporte? Durante algún tiempo, cuando vivía en Cholula, había optado por la bicicleta para transportarme a la escuela, pero cuando me mudé a la Ciudad de México me parecía algo impensable.Aunque también me parecía absurdo hacer 40 minutos al trabajo en una distancia de pocos kilómetros, así que empecé a caminar al trabajo en lugar de utilizar el coche; hacía unos 30 minutos aproximadamente. Finalmente pensé en comprarme una bicicleta, le llamé a mi amigo “el loquito de las bicis”, y le pedí que me armara una. Ya con la bici empecé a hacer de 15 a 10 minutos al trabajo.

¿Qué tanto la usas?, ¿para qué tipo de recorridos? Prácticamente todos los días, casi para cualquier tipo de recorrido, pero principalmente para ir a trabajar, a juntas o a dar clases. Algunos fines de semana, para hacer recorridos por la ciudad o para ir al cine.

¿Ya sabías andar en bici antes de ello? Aprendí a los 6 años; salir a andar en bici era uno de mis juegos favoritos. Mi primer choque “oficial” fue contra un coche a los 8 años, porque me la pasaba en la calle en los patines o en la bici. Pero después la abandoné durante muchos años, hasta que la retomé como medio de transporte, más que por entretenimiento.

 ¿Cómo eran antes tus días?, ¿qué tanta actividad física o ejercicio implicaban? Y ahora, ¿cómo son? En realidad, antes de usar la bicicleta para moverme en la ciudad llevaba una vida bastante sedentaria, pasaba demasiadas horas en la oficina; iba al gimnasio, pero a veces ni tiempo de hacer eso tenía. Había días en los que no me movía mas que para caminar un par de cuadras. Ahora hay días en los que, aunque no haga ninguna otra actividad física o deporte, por lo menos recorro 10 kilómetros sobre la bicicleta. El plus: siempre llego de buenas, o casi siempre.

Desde que usas más la bici, ¿has notado cambios en tu estado de ánimo?, ¿en tu salud? En el estado de ánimo es donde más lo noto. Si te subes a la bici por la mañana, el golpe de endorfinas te hace experimentar una sensación de felicidad hasta el medio día, o por lo menos a mí me dura bastante, lo que hace que ande más sonriente de lo normal y con mucha energía. Físicamente hay cosas que han cambiado drásticamente, por ejemplo, el tono muscular de mis piernas; si bien no he bajado tanto de peso, sí he bajado tallas. Además, curiosamente desde que me muevo más en bici cada vez me enfermo menos de vías respiratorias; y eso era algo recurrente desde mi infancia.

¿Cómo dirías que era la relación con tu cuerpo antes de subirte a la bici y cómo es ahora? Creo que ahora funciona mucho mejor, tiene menos flojera de hacer su trabajo, mi metabolismo se ha acelerado un poco, mi piel se siente mejor y mis hábitos alimenticios han mejorado; ahora se me antojan más alimentos frescos y jugosos, me dan muchas más ganas de tomar agua; los días que recorro más kilómetros es poco probable que me salte comidas.

¿Qué es lo que más te gusta de andar en bici? Me recuerda que puedo perderle el miedo a cualquier cosa. Así como me daba miedo pedalear en la ciudad, hay muchas otras cosas que puedo probar y darme cuenta de que no son tan complicadas o imposibles como podrían parecer.

¿Y lo que menos? He roto casi todos mis zapatos, sobre todo los flats; que a veces se me corre el rímel y no poder cargar el garrafón del agua… Aún (risas).

¿Te cuesta trabajo despertar y decir “me tengo que subir a la bici para ir a…? Para nada. Me cuesta más trabajo tener que decidirme a agarrar el coche en hora pico o en recorridos que sé que van a estar atascados de coches.

¿Hay algún momento en el que te gane la flojera de pedalear? Tal vez cuando regreso muy tarde a casa o cuando estoy muy cansada, pero se soluciona bajando un poco el ritmo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Además de pedalear, ¿qué alimenta tu espíritu? Una canción que me gusta, cantar en voz alta (aunque si voy en la bici o manejando no lo hago mucho), leer un texto que me inspire, una buena peli que me haga llorar, cocinar para otras personas y que les guste lo que preparo, practicar yoga y últimamente correr también me hace feliz.

¿Qué de positivo te ha dejado sumergirte en el ámbito del ciclismo urbano? Para empezar, dejé de tenerle miedo a la ciudad, de sentir que el coche es una burbuja impenetrable donde nada podía pasar y que si no iba en él, de noche todas las calles eran peligrosas. Dejé de odiar el tráfico y de hablar tanto de él. Me he acercado a personas increíbles que, sin una bici de por medio, tal vez nunca habría conocido. Además me cambió la vida, porque ahora dejé de trabajar para otros, soy independiente y hago cosas que me encantan para vivir. Trabajar en algo que te gusta tanto y que se puede volver tu forma de vida está superchido.

¿Te da miedo subirte a veces a la bici? Nunca, a veces me da miedo subirme a los taxis o al transporte público, pero a la bici ya no.

¿Cuál dirías que ha sido el principal obstáculo vencido para usarla más frecuentemente? No sé si era obstáculo, pero solía cargar demasiadas cosas, más de las que en realidad necesitaba, así que al dejar de cargar con cosas innecesarias fue mucho más fácil comenzar a usarla con más frecuencia.

3 consejos para alguien que esté aprendiendo o quiera usarla (aunque sea nomás los fines de semana) 1. Pidan ayuda. Si están aprendiendo, vayan con alguien que sepa cómo enseñar; si saben, pero no saben cómo plantarse en la calle, busquen a alguien con experiencia para que los acompañe. 2. Lean reglamentos y manuales. Aunque sólo vayan al paseo dominical, hay cosas que deben saber, por ejemplo: cómo se rebasa y cuáles son los carriles de acuerdo a su velocidad. El Reglamento de Tránsito y el Manual del Ciclista Urbano son un buen principio. 3. Olviden el miedo en casa. Una vez que pasen encima de él les va a dar risa haberlo tenido.

En general, ¿cómo era la Gaby pre-bicicletas y cómo es la de ahora? Creo que ahora soy más libre. No sé si fue precisamente por la bicicleta, pero ahora siento que cada vez hago más cosas por mí y para mí, y mucho menos por influencias externas. Tengo más calidad de vida y para bien o para mal, me tomo la vida menos en serio.

¿Cómo ha impactado tu vida el uso de la bicicleta?, ¿qué te ha hecho cambiar o reflexionar? Me he dado cuenta de lo poco considerados que somos con los demás, que hay mucha intolerancia y que los cambios que necesita la ciudad para ser más sana llevan tiempo y nos demandan participación. Lo importante es empezar con las cosas pequeñas, con cosas que puedo hacer y que pueden contribuir con el bienestar social. Y si son cosas que de pasada disfruto, como utilizar la bicicleta como medio de transporte, mucho mejor.

Anuncios

¿Algo que quieras comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: