Cómo dejar de hacer todo eso que no quiero

Un hábito inadecuado (como dormir poco, comer una vez al día, no levantarse de la silla en todo el día…) no es un inquilino malvado al que no puede sacarse de la casa más que a la fuerza. Tampoco es algo que me define. Y para cambiarlo no hace falta una varita mágica. El primer paso es tener una imagen más positiva y amorosa de uno mismo. Otras cosas que sin duda ayudan:

No rendirme. Nadie dijo que sea inmediato, pues se requiere de cierta perseverancia, especialmente con aquellos malos hábitos arraigados por cuestiones emocionales, rutinas personales, familiares e incluso culturales. Es bueno establecer metas, pero también tiempos. Hay que ser compasivo con uno mismo y olvidarse de la presión por cumplir metas exprés. Paso a pasito y un día a la vez.

Ayudarme. Los grandes cambios provienen de pequeñas acciones puestas en práctica de forma continua. Si suelo ‘dejarme ir’ con los alimentos, conviene más pensar en una comida equilibrada a la vez, en lugar de visualizar un mes entero comiendo de esa forma. Dar el primer paso es lo más importante.

Escribir y describir. El poder curativo y aclarador de la escritura es invencible. Escribir cuál es ese mal hábito que se tiene o me hace sentir mal, describirlo, cómo se formó, etc., puede ayudarme a entenderlo y, por lo tanto, a despedirme de él. Al final, se trata de un ejercicio de autoconciencia.

Evitar las tentaciones. Cierto, hay hábitos a los cuales resulta muy difícil darle la vuelta, por lo que hay que aprender a evitar situaciones “peligrosas” o, mejor dicho, facilitadoras. Crear nuevos escenarios es otra acción útil. Por ejemplo, si uno quiere comer con más equilibrio, la vida social que usualmente llevamos puede complicarlo todo, puesto que en las reuniones familiares o de amigos abunda qué comer y beber. En ese caso, es cosa de hablar y pedir el apoyo de los seres más cercanos y hacerse de un ‘equipo de soporte’, no solo para no ‘recaer’, también para que le echen a uno porras. Tampoco que descartes que, en una de esas, a todos les parece buena idea mejorar sus hábitos alimenticios y están dispuestos a hacer un esfuerzo conjunto para preparar menús más saludables.

Lo antes posteado:

Los hábitos también ‘se pegan’

Un puñado de rituales que puede cambiar tu día

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