Lo que le pasa a mi cuerpo al hacer yoga

Cerebro. Para empezar, al inhalar y exhalar profundamente, se ‘enciende’ la corteza prefrontal, el centro del cerebro encargada de los pensamientos más elaborados. Pa pronto: uno se hace más inteligente. De hecho, según un estudio, después de una sesión de 20 minutos de yoga, la gente obtiene resultados más altos en pruebas cognitivas. En segundo lugar, el alto nivel de concentración que requiere esta práctica beneficia a la red emocional. O sea que de paso uno tiene mucho mejor control sobre emociones como la ira y el miedo. Y, encima, los ‘químicos maravilla’ del cerebro, como los GABA, pueden elevarse, convirtiendo a las sesiones de yoga en el tratamiento perfecto para esos cambios repentinos de humor.

Sistema nervioso. El combo respiración-concentración-movimiento echa a andar el sistema nervioso parasimpático, el antídoto para enfrentar el estrés. Por su parte, el nervio vago, una de las autopistas neuronales del cuerpo, lleva ese mensaje relajante a todos los órganos. Puro alivio.

Pulmones y corazón. Recibido el memorándum, los pulmones se expanden para mantener las respiraciones desde el estómago (y el oxígeno) que viene en camino. Para el corazón, el efecto de las sesiones regulares de yoga es tan intenso que puede disminuir el ritmo cardiaco de descanso, durante y después de la clase.

Hormonas Las glándulas adrenales relajan la producción de la hormona del estrés, el cortisol, a la que se asocia con esos antojos excesivos de comida grasosa. Así que después de una sesión de yoga, comer con más equilibro puede resultar más sencillo.

Sistema inmunológico. El nervio vago también le hace llegar una alerta al sistema inmunológico, que libera una dosis de células inmunitarias. Vamos, que el cuerpo se arma mejor para darle la vuelta a las infecciones.

Balance y fortaleza. Entregarse al mat, así sea dos veces por semana durante un mes, puede mejorar el equilibrio y hacer que uno se olvide de andar por la vida todo accidentado. Además, doblarse cual pretzel estira los músculos, tendones y tejidos conectivos cerca de su capacidad máxima. Repetir estos movimientos puede fortalecer las extremidades y la espalda. Y claro, incrementar la flexibilidad, lo que además protege articulaciones y músculos. ¿Alguna duda de por qué vale la pena perseverar en esas sesiones de yoga?

*Con información de Neha Gothe, Ph.D., Wayne State University; Sat Bir Khalsa, Ph.D., Harvard Medical School; Jennifer Rioux, Ph.D., University of New Mexico y Womans Health

Lo antes posteado:

Las bondades de hacer yoga

Yoga para dormir mejor

 

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  1. Pingback: 7 cosas que debes de saber antes de tu primer clase de yoga | habitolicious

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