La era del ‘hágalo (todo) usted mismo’, lo artesanal y el miedo

No hay cómo negarlo: eso del hágalo-usted-mismo está de moda. Se trate de elaborar detergente, pasta de dientes, granola o hasta plantar las propias legumbres, hay por ahí un clamor (a veces quizá muy radical) de que es necesario volverse lo más autosuficiente posible. En parte porque pareciera que nos ha entrado la idea de temerle a todo aquello que no sea hecho en casa y por nuestras manos (o ‘artesanalmente’ por otros)… Que allá afuera hay un enemigo tipo Godzilla dispuesto a acabar con nosotros en forma de productos procesados (estrictamente, un alimento procesado es aquel que ha sido alterado en cualquier forma, ya sea por conveniencia para su consumo, para conservarlo por mayor tiempo o por cuestiones de salud, como la leche pasteurizada; en estricto sentido, hasta la mermelada artesanal que compramos en el bazar del fin de semana es un alimento procesado. Plop.). Y ante ello, no está de más plantearse algunas preguntas…

1. Al vivir en una ciudad, tener que cumplir con horarios de trabajo y responsabilidades en casa, tiempos de transportación, actividad física, algo de vida social y descanso, ¿a qué hora preparar la granola, la leche, el detergente, el bloqueador solar… y el montón de cosas que se necesitan en casa desde cero?

2. ¿Realmente sale más barato? Quizá en algunos casos, pero ¿qué tal la relación costo-tiempo-beneficio?

3. En este furor por lo artesanal, lo ‘local’, etc., ¿qué nos garantiza que dichos productos estén hechos con materia prima de buena calidad?, ¿que el proceso de preparación realmente sea higiénico?, ¿que los productos han sido debidamente manejados o almacenados?

3. ¿Es realmente posible proveernos de todo lo necesario para comer y vivir sin comprar nada de lo que se vende más allá del mercadito o del huerto de nuestra casa?

4. Criticamos los sistemas de venta y distribución de productos, pero en el camino a ser ‘autosuficientes’, ¿de dónde entonces sacamos la materia prima? ¿No es eso también una cadena de negocio y distribución?

5. ¿No estaremos exagerando y viendo ‘moros con tranchetes’ por todos lados? Porque de seguir a este paso, no estaremos lejos de parecernos a aquellas personas que viven encerradas en casa por temor a todo lo que puede pasarles si ponen un pie fuera (olvidando que incluso dentro de casa muchas cosas pueden salir mal).

Claro, si uno disfruta cocinar, cuidar un huerto, hacer manualidades o preparar distintas cosas porque son actividades que relajan y se comparten con la familia, vaya si es una gran idea, pero de ahí a hacerlo por miedo es otra cosa. Vamos, uno debe de aprender a balancear los alimentos y las compras, pero ello no tiene que ver con olvidarse del sentido común. Con verlo todo en blanco y negro.

Lo antes posteado:

Preguntas para un país obeso

Algunas reflexiones sobre los alimentos procesados

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