5 cosas que nos decimos y nomás no son así

Tomar (más) agua hará que me la viva en el baño

En realidad: en principio sí irás un par más de veces al baño, pero solo durante un par de días. Básicamente en lo que tu cuerpo se acostumbra a la nueva cantidad de agua que le das. Mientras eso pasa, piensa que cada ida al baño es una pausa saludable que te regalas y puede ayudarte a despejarte y estirarte.

Si dejo de comer un grupo de alimentos, bajo de peso más rápido

En realidad: puede que en lo que tu cuerpo se acostumbra a no consumir harinas, por ejemplo, notes alguna reducción, pero no se tratará de un peso perdido de forma definitiva: tan pronto reintegres el grupo ‘exiliado’ a tu alimentación, puedes recuperarlo. Además, quitar por quitar ciertos alimentos de tu régimen tiene consecuencias a mediano y largo plazo sobre tu salud, como puede ser una anemia, la deficiencia de algún nutriente básico (como hierro o fibra, digamos, si eliminas las harinas de trigo). El cuerpo necesita diversos grupos y nutrientes para realizar sus funciones de manera óptima, así que lo mejor que puedes hacer es apegarte al “plato del bien comer“.

Y si crees que eres alérgico o intolerante a alguna categoría de alimentos (como el trigo o los lácteos), antes de tomar medidas por tu cuenta, asegúrate de consultar a un especialista para obtener un diagnóstico acertado y, en dado caso, un plan de acción adecuado.

Hacer ejercicio o actividad física por la tarde hará que no duerma

En realidad: si sueles tener problemas de sueño, la recomendación es que evites hacer ejercicio hasta cuatro horas antes de irte a la cama, pero no hay evidencia científica contundente de que moverte con regularidad por la tarde se entrometa con tu descanso. De hecho, sacudir el cuerpo contribuye a que te deshagas de la tensión y el estrés acumulado durante el día, lo que muy posiblemente sea lo que te tiene sin ‘pegar’ ojo. La clave es encontrar una rutina de actividad física que disfrutes y que puedas hacer de manera consistente.

Después de este fin de semana, ahora sí empiezo la ‘dieta’

En realidad: las probabilidades de que te apegues a una dieta son más bajas si decides empezar a hacerla en martes (es el peor día de la semana, de hecho) o cualquiera de los siguientes días hasta el viernes. Hacerlo en lunes también tiene sus inconvenientes, pues el inicio de semana suele ser muy caótico. De modo que lo más recomendable es empezar a ser más bienestaroso (en vez de hacer dieta) el fin de semana. ¿Por qué? Porque no hay prisas y eso te permite empezar a tomar decisiones más adecuadas de alimentación, a planear tu menú para la semana y a reabastecer tus alacenas y tu refri con mayor conciencia que un lunes por la noche, después de toda una jornada saturada de juntas y organizar pendientes.

Para hacer ejercicio se necesita una gran condición física

En realidad: no necesitas tener la resistencia de un maratonista o un futbolista de Liga Europea para moverte. Incluso la actividad física de baja intensidad (como caminar, la jardinería, etc) tiene un impacto positivo sobre la salud. Encima, los primeros 20 minutos suelen ser los que mayores beneficios tienen sobre esta.

Con información de la British Nutrition Foundation, The Centers for Disease Control and Prevention, National Sleep Foundation y Tesco Diets.
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