7 ideas para bajar de peso que debes desechar

En el afán de querer bajar de peso, uno es capaz de cualquier cosa y poner a prueba recomendación tras recomendación. Pero… ¿realmente funcionan? He aquí algunas muy comunes que, en realidad, no:

La grasa… Engorda. En realidad, depende del tipo de grasas que consumas. Las grasas adecuadas, como parte de una dieta balanceada, pueden ayudarte a mantener tu peso.

Consumir más proteína. Para funcionar de la mejor forma posible, el cuerpo requiere por igual proteínas, carbohidratos y grasas. Si elevas el consumo de proteínas, lo único que haces es dejar a tu cuerpo sin suficiente fibra y antioxidantes; además de que puedes consumir más grasa de la necesaria y elevar tus niveles de colesterol. Plop.

Comer cada dos horas. Siempre y cuando pongas mucha atención a lo que consumes, funciona. Pero si crees que esta regla te permite comer sin control, lo más seguro es que al final del día consumas más de lo que tu cuerpo realmente necesita.

‘Dejarte ir’ los fines de semana. Ser superestricto con tu dieta entre semana para consentirte al máximo en los días de descanso es una forma de echar al traste todo tu esfuerzo bienestaroso. Lo que hayas avanzado en la semana, lo retrocedes en los días de descanso. La mejor opción es buscar el balance cada día, indulgencias incluidas. Así, no llegas al fin de semana urgido de ‘desabrocharte el bozal’.

Comer solo alimentos crudos. Muchos estudios respaldan el hecho de que cocinar los alimentos (como asarlos u hornearlos) sí implica una diferencia nutricional. Así que aun cuando algunos que tienen más valor nutricional crudos (como algunos vegetales), no se trata de una regla que aplique para tooooda la comida.

Masticar chicle de menta para evitar los antojos. Lo que en realidad puede provocarte esta práctica es que reducir tu apetito por los alimentos nutritivos y de sabor medio-moderado. Porque después de un rato de traer un sabor fuerte como la menta, tu sentido del gusto buscará opciones de comida que le sepan más. Entiéndase, más salados o azucarados.

No comer carne. Escuches lo que escuches, la carne sí es una proteína conveniente, y además contiene hierro. El asunto es con qué la acompañas y qué tanta variedad de alimentos hay en tu dieta. Puedes optar por consumir las partes de la res más magras (con menos grasa) y hacerlo solo un par de veces por semana. El resto puedes arreglártelas con otras proteínas animales y vegetales.

Con información de Women's Health Magazine y Mayo Clinic.

Lo antes publicado:

5 cosas que nos decimos y nomás no son así

Por qué estar a dieta no funciona (una charla)

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