Haz que suceda ¡realmente!

A todos nos encanta leer posts de superación personal (aunque sea a escondidas), de cómo mejorar nuestra vida, nuestras relaciones y, por supuesto, ¡nuestros hábitos! Si a esto se le suman los millones de imágenes lindas con frases positivas que circulan por ahí y que compartimos todos los días, uno esperaría ser una especie de sensei bienestaroso.

Pero, ¡oh, la, la! La cosa no es así. ¿Por qué? Pues bueno, dicen que ‘del dicho al hecho hay un buen trecho’ y lo que suele suceder es que las acciones se quedan en buenos deseos o aspiraciones. ¿Cómo pasar entonces de la pasividad a la acción en una base cotidiana? Acá, algunas preguntas para hacerse:

  1. ¿Hay algo que pueda hacer ahora? No al rato, no mañana, no el lunes, no cuando tenga o compre eso que me hace falta. Mejor hacer esa llamada, enviar ese correo o tomarme cinco minutos para salir a caminar alrededor de la cuadra. Sí, aunque sean 5 minutos. Lo que lleva a…
  2. ¿Puedo regalarme un pequeño éxito? Uno suele pensar que los grandes éxitos son los únicos que importan: pasar horas en el gimnasio, trabajar por días enteros sin parar, cumplir al pie de la letra esa dieta tremendamente rígida. Regalarse una pequeña victoria al día implica tener expectativas realistas, sanas y mucha más motivación para llegar a la meta.
  3. ¿Estoy dispuesto a comprometerme con esto durante un mes? Claro que por un lado hay que hacerse el tiempo, pero si esto simplemente resulta imposible, quizás hay que replantearse si en verdad ese nuevo hábito que deseo adquirir es tan importante como creía.
  4. Si hago esto todos los días, ¿qué beneficios tendré? Mucha paciencia y disciplina me pueden hacer recordar que las pequeñas acciones traen grandes resultados. ¡Hip – hip! ¡Hurra!
  5. ¿Qué prefiero: el dolor de seguir igual o el dolor de cambiar? No es fácil ignorar esa vocecita que dice que se fracasará si se hacen las cosas de diferente manera. Pero de pronto esas fórmulas ‘comodinas’ dejan de funcionar y no queda de otra más que cambiar. Fluir con las circunstancias suele resultar en una experiencia más positiva de que lo que creo.
  6. ¿Cómo puedo comprometerme conmigo mismo? No se trata de convertirse en el peor juez, sino de responsabilizarme de mis acciones. De vez en cuando también se vale darme empujoncitos, como involucrar a otros para de verdad hacer las cosas: unos minutos de moverme con una agradable compañía, aceptar un nuevo reto y hacerlo con algún compañero de trabajo, etc.
  7. ¿Cómo me aseguro de que no se me olvidará? Típico: al principio siento una gran motivación, pero conforme pasan los días, se va desgastando. Notitas, alarmas o dejar por ahí mis zapatos para caminar son recordatorios constantes recordatorios para ser conscientes de que estoy haciendo verdaderos cambios en mi vida.

Lo antes posteado:

5 hábitos de la gente superexitosa

Una App para cumplir tus metas

 

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