Cómo ponerle buena cara al trabajo (aunque no te guste tanto)

Si se piensa que tener buena actitud en un trabajo que no te gusta es algo así como un elefante blanco, vale la pena retomar estos ‘pequeños conceptos bienestarosos’ y recordar que la felicidad está al alcance de todos.

  • El balance le abre la puerta a la felicidad. De acuerdo con el neurocientífico Richard Davidson, las emociones deben de ser pensadas como una habilidad motora. Por eso, ¡a ejercitarlas! ¿Que por dónde empezar? Por concentrarse en el aquí y ahora antes de entrarle a cualquier pendientillo: oler el ambiente, sentir la temperatura del lugar, poner atención a los ruidos… Todo esto ayuda a neutralizar cualquier emoción negativa que ande por ahí para, ahora sí, arrancar con todo.
  • Es posible entrenar la concentración. ¡Menudo asunto con tanta distracción alrededor! Que si el teléfono suena, las nuevas fotos que suben por ahí, el colega que escucha música a todo lo que da… La lista es interminable. De nuevo, el asunto es concentrarse solo en el presente: la sensación de teclear con las yemas de los dedos o sentir los músculos contrayéndose para tomar la taza de café. No, no, nada de racionalizar ni ponerle nombre a lo que se siente. ¿Ya estás concentrado? Ahora intenta trasladar esa fuerza a la tarea frente a ti.
  • La compasión es una fuerza. ¿Es posible ser compasivo a pesar de la competencia en el ambiente laboral? Sí, lo es. Nomás hay que dejar de pensar en el famoso ‘yo’, ‘mi’, ‘me’, ‘conmigo’ y comenzar a pensar en los demás. Antes de iniciar una junta, ¿por qué no hacerle un buen cumplido a los colegas? Así se rompe el círculo vicioso del estrés, el resentimiento y las ganas de sobresalir a toda costa. Y no, no se trata de ser hipócritas: siempre hay algo positivo que hacer notar.
  • La resiliencia es el mejor antídoto para el estrés. Porque más que tener el control sobre las situaciones, uno tiene el control de la actitud que se toman ante ellas. Ahora que si lo tuyo es ser esclavo del control, tómate un descanso antes de una junta y piensa un momento cómo quieres que tus colegas te perciban. ¿Como alguien amable o alguien que se enoja a la menor provocación?
  • Los vínculos vencen la competitividad. ¿Sabías que hay estudios que prueban que el 55% de la comunicación emocional proviene de nuestros gestos, nuestra postura y nuestras expresiones faciales? Para meterle más consciencia al asunto de la comunicación, puede hacerse el siguiente ejercicio: si vas a enviar un correo, mándatelo primero y revisa el tono, el lenguaje, el contexto, etc. Una vez editado y corregido, dale ‘Enviar’.
 Con información de MindBodyGreen. Ilustración en portada: Ben Wiseman.

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