5 hábitos que drenan tu energía

La historia de siempre (o casi siempre): al final del día uno acaba con la cabeza fundida en cansancio. Nomás que no se logra dar con el ‘culpable’ porque hay palomita en alimentación, horas de sueño, ¡hasta el ambiente de trabajo! ¿Qué será?, ¿qué será? Por acá, cinco sospechosos que drenan la energía de manera muuuy sutil, pero vampirezca:

  1. Fingir que todo está bien, cuando en realidad no lo está. Todos, TODOS tenemos de ‘esos’ días en los que nos sentimos apachurrados, con ganas de llorar a moco tendido. Pero, ¡ah qué lata con las apariencias! ¿Y si te permites recordar que eres un ser humano con altas y bajas? Date un ratito para sacar la emoción: llora, patalea, pégale a la almohada, escribe eso que sientes. En menos de lo que esperas, esto también pasará.
  2. Pensar que los ‘mejores días’ están por venir o ya pasaron. Pasa que uno no solo crea castillos en el aire, ¡también los habita con todo y calabozo incluido! El chiste es que siempre vivimos o en el pasado o en el futuro, sin disfrutar lo que tenemos aquí y ahora. Dicen por ahí que de todos los días en el año, únicamente existen dos en los que nada puede hacerse: ayer y mañana. Mejor traer la atención al presente, no vaya ser que pasen cosas hermosas y uno en la distracción total. ¿Que no?
  3. Aferrarse a quien eras antes de las tormentas. Aunque a uno le gustaría que la vida fuera planita y estable, de repente se nos cruzan tremendos tormentones que arrasan con todo (uno mismo incluido) a su paso. La buena noticia es que siempre se sobrevive y mejor aún, es posible convertirse en mejor persona gracias al aprendizaje. Claro que no es fácil verlo en el momento, pero si se hurga un poco más, puede encontrarse la grata sorpresa de que para algo sirvieron dichos periodos. ¡A aceptar y agradecer el cambio!
  4. Sacrificar todo lo que tienes por alguien más. Como en los aviones, antes de intentar colocarle la máscara de oxígeno a un niño o alguien más, primero hay que ponerse la propia. Darse y compartir a los otros es una idea fantástica, pero el lío surge al quedar sin nada para uno mismo. Aunque de pronto parezca que preocuparte por ti es egoísta, reconocer tus necesidades te hace un ser mucho más empático y comprensivo con los otros.
  5. Rehusarse a dejarse llevar o abrirse a la incertidumbre. ¡Hay que despeinarse un poco de vez en cuando! Aunque la mente rigidita ande muele y muele, vale la pena quitarse la máscara. Claro que para descubrirse es necesario hacer una pequeña pausa de los ritmos locos y sentarse un ratito a solas. Por otro lado, permitir que los días nos marquen la pauta en vez de tratar de controlarlos hasta en el más mínimo detalle abre la puerta a muchas grandes experiencias y personas (no importa que al principio no nos lo parezca).
Con información de Marc and Angel.

Lo antes posteado:

4 remedios simples para el cansancio

Cosas que te estrenas de más y cómo darles la vuelta

 

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