8 acciones para vivir las fiestas más bienestarosamente

¡Ya llegaron! ¡Ya están aquí!: ¡las fiestas decembrinas! Esas que traen su buena dosis de deseos, descanso, lucecitas, arbolitos, tiempo para estar con la familia y… Sí, días llenos de estrés, de compras alocadas y de último momento, comilonas, sobrecarga de eventos sociales y otras situaciones que pueden transformar la época en un monstruo. Pero calma, lograr un balance y disfrutar en serio la temporada de fiestas es posible. Es cosa de:

  1. Decir ‘no’. Para sobrevivir el fin de año sin dolores de cabeza hay que ponerse límites. Por ejemplo, si se está muy gastado, ¿por qué entrarle a oootro intercambio? O si se está exhausto, con un gripón tocando a la puerta, ¿para qué ir a esa fiesta de la amiga de la amiga y a la intemperie en lugar de descansar? Luego uno piensa que decir ‘no’ es ofensivo, pero hacerlo es una forma de honrarse a uno mismo y al tiempo con la familia o las personas que de verdad cuentan.
  2. Aplicar el ‘entra uno, sale uno’. Para no tener el clóset retacado de cosas que no se usan, conviene adoptar la idea de que por cada nuevo objeto recibido hay que darle salida a otro: ropa, zapatos, bolsas, decoraciones… Siempre hay alguien que necesita más que uno.
  3. Decir lo que quiero que me regalen. El ‘no necesito nada’ y el ‘lo que tú quieras’ siempre terminan en regalos poco o nada gustados, así que mejor pensar en algo que realmente se quiera y necesite y decirlo. La otra persona también lo agradecerá.
  4. Cambiar la dinámica de los intercambios. El de la oficina, el familiar, el de los amigos de la infancia, de los de la universidad, de los excompañeros de trabajo… Las posibilidades de intercambio son infinitas, y por lo general sus temáticas son de regalos innecesarios. ¿Por qué no mejor hacer uno de obras de caridad? Cada quien puede elegir la que más le guste y regalar donaciones a la causa.
  5. Decorar con 50% menos. Sí, sí, todos tenemos un pequeño acumulador de adornos navideños dentro, pero este año bien se puede utilizar solo el 50%. ¡A que ni se nota la diferencia! El resto de los adornos pueden donársele a alguien más, a una oficina, al edificio, al vecino Grinch… Sobra.
  6. Cerrar la cartera. Aunque las rebajas o los meses sin intereses parezcan irresistibles, basta reflexionar un poco para darse cuenta de que no se necesita tanto o nada, y que eso de las compras alocadas no es el punto de las fiestas. Al ser realista con los gastos, uno no se pierde de nada. Al contrario.
  7. Regalar cosas diferentes. Por qué limitarse a objetos cuando es posible regalar experiencias, ideas o consumibles; por ejemplo, un viaje de fin de semana, un curso de cocina, libros o galletas hechas en casa para un toque extra de originalidad.
  8. Darme a mí. Uno también puede ser el mejor regalo para alguien. Ayudar a alguna causa, invitar a comer a alguien que la está pasando mal… Mi compañía o presencia puede hacer toda la diferencia.

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Cómo sobrevivir al atracón navideño

¿Cómo influye el clima en los antojos?

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