¡Que el gimnasio no te intimide!

Digámoslo: entrar a un gimnasio por primera vez puede ser muy, pero muy intimidante. No falta que la mente salga con cosas como ‘no tengo el cuerpo perfecto’, ‘todos se darán cuenta de que es mi primer día…’, ‘no tengo suficiente condición física’, ‘no voy a durar ni 15 minutos’, etc. El resultado: se terminan posponiendo (oootra vez) los esfuerzos por ser más bienestaroso. Pero no hay por qué ir tan lejos y derrotarse sin siquiera haber sudado un poco. Ese primer día puede ser más llevadero si…

Lleva tu plan

Así como es mejor ir al súper con lista en mano (se compra solo lo realmente necesario y hasta se gasta menos), es buena idea ir al gimnasio con la rutina y tiempos anotados para que en vez de papalotear, te concentres en moverte y seguir tu plan.

Recuerda: todos han pasado por ahí

De verdad. Nadie pisó por primera vez el gimnasio con la mejor condición física y sabiendo a la perfección cómo funciona cada aparato. Y si tú eres de los que ya más bien está estás del otro lado (o casi), acuérdate de tus primeros días y sé bueno: hazle  la vida un poco más sencilla a quienes van empezando, así sea con una charla amena o algunos tips.

Atrévete a preguntar

Siempre que tengas dudas, consulta al encargado o el entrenador en turno (que no te intimiden esos musculotes marcados a través de la playera; que te inspiren). Además, ellos pueden ayudarte a hacer tu rutina de actividad física mucho más llevadera y progresiva. Quítate el rebozo (o bueno, la toallita) y aprovecha que están ahí.

Conoce los horarios

Si puedes ser flexible con los horarios, busca aquellos en los que no esté tan lleno, de manera que puedas tomarte tu tiempo para familiarizarte con los aparatos y tu rutina; así no te sentirás tan presionado.

Muévete acompañado

Además de motivarte, ir con alguien que conoces al gimnasio te ayuda a sentirte más seguro en un lugar nuevo. Solo recuerden que van a moverse y, si pueden hacerlo al mismo tiempo, a platicar. Echar chisme en movimiento es delicioso.

Observa

Típico: quieres usar un aparato, pero no sabes cómo hacerlo o no entiendes cuál es la dinámica para utilizarlo. Haz un poco de bicicleta o caminadora durante unos 10 minutos mientras observas cómo lo hacen los demás. De paso, calientas tu motor.

No te exijas demasiado

Date la oportunidad de equivocarte o de comprender que no te vas a convertir en un triatlonista en cuestión de unos días. Sé compasivo contigo mismo, pues.

La ilustración es de Kristina Hultkrantz.

Lo antes posteado:

4 formas de moverte sin pagar un gimnasio

(¡Más!) frases animosas para mover tu cuerpo de una vez por todas

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