La deliciosa vida de… Rosalba G.

“Para caminar ni siquiera necesitas pagar una membresía; puedes hacerlo completamente gratis.”

Una lesión en la espalda cambió su vida por completo: pasó de ser una diseñadora gráfica de tiempo completo a estar inmóvil en su cama, ya que los dolores que tenía le impedían hacer cualquier cosa. Muchas citas médicas y tratamientos después, Rosalba descubrió que una de las cosas que podría beneficiarla era caminar largo y tendido por la Ciudad de México. Al hacerlo no solo aminoró el dolor físico, también mejoró su estado de ánimo, como ella nos cuenta. Hoy dedica gran parte de sus días a cocinar pasteles (a veces con la ayuda de sus sobrinos) y a recorrer largos tramos mientras se deja sorprender por lo que encuentra en la calle.

El resultado de una de sus incursiones en la cocina.

El resultado de una de sus incursiones en la cocina.

¿Cómo fue que empezaste a caminar? Por indicación de mi médico.

¿Qué beneficios has encontrado en la actividad física? Es vital para mí, ya que gracias al ejercicio puedo tener una vida más normal. Me ayuda a reducir el estrés y duermo mejor, además de que mi metabolismo se acelera.

¿Caminas todos los días?, ¿cuánto tiempo? Camino todos los días 7 kilómetros. Alrededor de 1 hora 45 minutos.

¿Cómo ha sido el proceso de encontrar tiempo para tu salud? Mi trabajo es hacer ejercicio; es prioritario. No debe de haber nada por encima de esto. Afortunadamente cuento con el apoyo incondicional de mi esposo. Sin su ayuda y comprensión, mi situación sería muy dura de sobrellevar.

Cuando caminas, ¿qué haces? ¿Meditas?, ¿solo observas? ¡Depende de mi humor! Si estoy de buenas, medito. Los días que no tengo nada de ganas de caminar repito a manera de mantra: “Necesito piernas fuertes para poder hacer todo aquello que quiero”. La mente es vital cuando haces ejercicio, pues te hace pensar que ya no puedes más. El repetir una frase positiva me ayuda a no hacerle caso a la mente y a darme cuenta de que puedo lograr mi objetivo.

Trato de cambiar mis rutas para caminar porque me aburro con facilidad. A veces elijo irme caminando al súper, al banco, al mercado, etc. Solo caminando te das cuenta de todas las cosas que te ofrece esta ciudad.

¿Qué otras actividades físicas habías probado antes? Yoga, pilates, spinning, aerobics.

¿Por qué no te funcionaron o no te gustaron esas otras actividades? Nunca me gustó hacer ejercicio. Lo hacía porque mi hermana me rogaba para que la acompañara. Iba de mala gana y por supuesto, en cuanto podía zafarme lo hacía.

Normalmente íbamos a gimnasios, pero me di cuenta de que los lugares cerrados no me funcionan. Caminar al aire libre me ayuda a enfocarme en otras cosas, a escuchar los pájaros, ver árboles… Sentir el viento es muchísimo más agradable para mí, me ayuda a sentirme viva, y por otro lado puedo salirme de la mente que me repite una y otra vez “¡ya no quiero caminar!, ¡qué flojera!”.

¿Cómo ha sido el proceso de sanar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu? ¡Nada fácil! Pero tengo la fortuna de no tener opción. En mi caso, no decidí hacer ejercicio por convicción. Tengo malformaciones congénitas en la columna vertebral y lo único que me ha ayudado es la actividad física. Si un día no hago ejercicio, lo que consigo es tener más dolor al siguiente.

¿Qué haces los días que tu espalda no te permite salir a caminar? Trato de estar en cama con compresas calientes. El reposo es muy importante en esos días.

¿Qué actitud tomas? Trato de aceptar que esos días son parte de mi condición. Sin embargo, a veces no puedo y ando como león enjaulado.

Más allá de que caminar ha sido la actividad física que mejor te ha ayudado a sobrellevar tus dolores de espalda, ¿qué te gusta de hacerlo? La libertad que me da.

¿A qué te refieres con que caminar te hace sentir libre? Puedes ver pasar la vida mirándola a través de una ventana (tu oficina, casa, coche, pesero, etc). Por ejemplo, en algunos trabajos no veía luz natural en todo el día, y a partir de los problemas de columna pasaba la mayor parte del día en cama.

¿Te acompañas de música de vez en cuando?, ¿qué te gusta escuchar? Nunca escucho música mientras camino, a veces más bien utilizo un CD de meditación guiada.

Dicen que caminar ayuda a pensar, a ser más creativo, a encontrar respuestas… ¿Te pasa algo de esto? No lo dudo, porque despejas la mente; por lo menos llegas a continuar el día con una mejor actitud.

¿Qué cosas ‘que te ofrece la ciudad’ has descubierto a raíz de tus caminatas? Desde iglesias preciosas, que han sido ‘comidas’ por grandes edificios, mercados que te ofrecen mejores productos a mejores precios. He encontrado tiendas de ropa de segunda mano que venden desde un calcetín hasta preciosos abrigos de pieles a precios increíbles, restaurantes chiquitos que resultan muy buenos, las mejores gorditas de chicharrón o unos deliciosos tacos de canasta, casonas antiguas que han quedado relegadas. También me he metido a los centros deportivos de las delegaciones, los cuales tienen una buena cantidad de actividades físicas y recreativas a precios accesibles con muy buenas instalaciones, fábricas donde puedes comprar sus productos a mitad del precio regular, etc.

¿Qué haces cuando llueve, por ejemplo? ¿Caminas en tu casa en una caminadora o vas a algún gimnasio? Muchas veces he salido a caminar con un impermeable. Programo mis caminatas según la temporada del año; por ejemplo, si hace frío, salgo a caminar más tarde, o en estas épocas de calor, hay que hacerlo más temprano porque el clima hace que me canse mucho más rápido. Es muy raro el día que no camine debido al clima; normalmente hay un momento que te permite hacerlo.

¿Compartes tus caminatas con alguien? ¿Tu marido? ¿Tus mascotas? Algunas veces salimos mi marido y mis dos perros a caminar, aunque lo hacemos poco, ya que a mi esposo le gusta mucho más correr y los únicos días que puede hacerlo es el fin de semana. ¡Lo disfruto mucho porque se convierte en una experiencia diferente! A veces vamos mi esposo y yo, y en lo que él corre, yo camino. En cuanto termina, me alcanza y cerramos caminando juntos.

¿Qué le dirías a otras personas sobre caminar? A esas que nomás no se sienten cómodas corriendo, pero que quisieran mover más las piernas. Caminar te da las mismas ventajas que correr, con la diferencia de que no es tan pesado para las articulaciones (rodillas, tobillos…). Ni siquiera necesitas pagar una membresía; puedes hacerlo completamente gratis.

Sabemos que te gusta cocinar: ¿cómo describirías tu relación con la comida? Como lo que me gusta y trato de incluir también cosas que no me gustan, como las verduras y el pescado. No sigo ningún tipo de dieta ni tengo ningún tipo de restricción. Me gusta ir a los mercados, se me antoja comprar de todo para cocinar.

¿Cómo es el proceso de compartir lo que cocinas con tus seres queridos? Es padrísimo ver la ilusión con la que esperan la comida o algún postre. Con mis sobrinos es aún mucho mejor porque a los niños les gusta formar parte del proceso. Ensuciarse con harina les fascina y al mismo tiempo, por increíble que parezca, suelen enfocarse muy bien en la tarea que les doy mientras son obedientes y cuidadosos.

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