8 reglas que seguí para perder más de 60 kilos en un año

Hace siete años me embarqué en una de las mejores aventuras de mi vida. Finalmente me comprometí a deshacerme del exceso de peso y a llevar el estilo de vida más saludable que pudiera, después de haber sido talla ‘extragrande’ toda mi vida.

A lo largo de un año perdí 68 kilogramos. Me convertí en la mitad de lo que era en principio y he logrado mantener ese nuevo peso durante los últimos 6 años. En verdad siento que me gané la lotería de la pérdida de peso. Estas son algunas de las cosas que me ayudaron durante esta aventura (espero que tú también las encuentres útiles):

Comencé a examinar lo que comía diariamente

Con frecuencia me preguntan: “¿Cómo fue que empezaste?”. La verdad es que no había leído mucho sobre dietas y actividad física antes de decidirme a hacer mejores elecciones. Sabía que no había una respuesta o un plan perfectos.

Comencé por examinar lo que comía diariamente. Cuando reconocí que estaba tomando malas decisiones respecto a mi alimentación, decidí que tenía que cambiar eso. También empecé a caminar más seguido en mi vecindario acompañada por mi perro. Estas pequeñas caminatas terminaron convirtiéndose en una membresía a un gimnasio, después de darme cuenta de que caminar sola no me motivaba lo suficiente.

Mejoré el ambiente en el que me desarrollaba y mi red de apoyo

Dejé de ver mis telenovelas de todos los días y las revistas que constantemente bombardeaban mi cabeza con mensajes intrusivos del tipo “no eres lo suficientemente buena”. También me hice de buenas porristas que se encontraban en el mismo camino que yo. Mientras menos tiempo pasaba con influencias negativas, me volví más optimista y me sentí más capaz de hacer las cosas.

Salí de mi zona de confort

Hacerme de una membresía de gimnasio fue uno de los momentos más aterradores. Me mortificaba el hecho de ser una persona de 136 kilogramos y estar rodeada de personas relativamente delgadas. No quería ser juzgada. Pero después de obtener la membresía me di cuenta de que nadie me lanzaba miradas juzgonas ni me dijo nada cruel. Ese escenario del terror solo existía en mi cabeza.

Aprendí que la dieta no es un conjunto de reglas

Acepté la dieta como una forma de aprender qué tipo de alimentos disfrutaba, cuáles no, qué son los macronutrientes y cómo se ven las porciones adecuadas. En todos estos años, jamás he seguido un plan de alimentación o una dieta perfectamente. Una dieta es una guía, no reglas rígidas para que termines regañándote todo el tiempo.

Descubrí que el ejercicio no es un castigo

Muchas personas se involucran en algún tipo de actividad física como una forma de autocastigarse por tener sobrepeso o bien, por comer sin equilibrio. Yo empecé a hacerla porque me gusta sentirme bien, me gusta enfocarme en actividades físicas que disfruto. La mayoría de mi actividad física implica correr largas distancias (porque eso es lo que he aprendido a amar). También hago pesas, bicicleta, escalo, nado y tomo un par de clases. Pero la mayoría de mi actividad viene de algo que es sostenible (y placentero) para mí. La actividad física es un premio.

He aprendido a notar cuándo mis niveles de estrés afectan mi salud (y mi felicidad)

El estrés puede ser nuestra perdición si lo permitimos. Mi peso corporal ha fluctuado entre 2 y 13 kilogramos durante estos años que he trabajado por mantenerme saludable. En mi caso, se trata de un estrés que no he logrado mantener a raya.

Pasé muchos años como estudiante de tiempo completo con un trabajo de tiempo completo y como mentora voluntaria, luego transité hacia mi rol de esposa y he lidiado con varias tragedias familiares, además de arrancar un negocio de coaching. Con el paso del tiempo he aprendido a notar cuando mi estrés afecta mi salud (y felicidad). Ahí es cuando suelo pedirle ayuda a otros. No soy una supermujer y eso está bien.

Decidí clarificar mis motivaciones

Desde el primer día de esta aventura hice una lista de razones por las que quería perder peso y mantenerme. Mis motivaciones para lograr esta meta fueron muy específicas y emocionales para mí.

Me hice a la idea de que yo lo valía

Pasé muchos años tratando de complacer a los demás. Traté de ser la mejor en todo para lograr aprobación.Cuando finalmente comprendí que querer ser feliz y saludable no era un deseo egoísta, pude tomar acciones desde la autoaceptación. Fui capaz de dedicarle más tiempo a mi actividad física, a planear mis comidas, a descansar lo suficiente y a permitirme experimentar la vida sin condicionamientos. Me permití sentirme como una ganadora la mayoría de mis días.

Este artículo apareció originalmente en Mind Body Green y puedes leerlo aquí. La ilustración es de Stacey Foster.

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Un Comentario

  1. ¡Felicidades por tus logros! Yo también bajé bastantes kilos (después de mi último embarazo) y no fue nada fácil, así que en verdad te felicito. Estas reglas son casi las mismas que yo seguí.

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