Esto (re)descubrí tras dos semanas ‘a dieta’

Llevaba varios meses enfermándome continuamente de gripa, así que cuando me propusieron someterme a un determinado plan de alimentación para fortalecer mi sistema inmunológico, me pareció una buena forma de apoyar un poco a mi cuerpo y acepté el reto. Hace muchos, muchos años que soy de la idea de no seguir dietas ni de eliminar grupos alimenticios, pero aunque este régimen implicaba esas dos cosas (aunque solo durante 2 semanas), algo me hizo pensar que este podría ser un buen ejercicio en muchos sentidos. Y lo fue.

Esto es lo que confirmé:

  • Lo que no puedes comer es lo que más se te antoja: me la pasé anhelando cosas que usualmente ni pasan por mi mente.
  • Un plan que contempla ciertos horarios y alimentos me pone del peor humor posible y hasta me estresa, pues solo pienso en lo que ‘tengo’ que hacer.
  • Dormir poco y mal durante casi todo el año hizo estragos en muchos aspectos de mis días, incluidos mis hábitos alimenticios.

Y esto, lo que (re)descubrí:

  • Me había acomodado demasiado bien en una zona de confort.
  • Comía menos balanceado y variado de lo que tenía en mente.
  • Había alcanzado el punto de hacer las compras en el súper casi en automático y repetía ciertos alimentos y menús con mucha frecuencia. Sobre todo para ‘salir del paso’.
  • A veces, romper con el piloto automático solo puede hacerse con ayuda de un experto y bajo una estructura distinta.
  • Mis niveles de hidratación diaria estaban en orden.
  • Conozco bastante bien a mi cuerpo y reconozco con claridad sus señales de hambre y satisfacción; también, qué grupos alimenticios requiero en cada comida para tener la energía necesaria.
  • Hay varios alimentos de los que me había olvidado (aun cuando los tenía en la alacena).
  • Prácticamente tenía desterradas a las especias de mis comidas.
  • Hacer este tipo de cosas en conjunto con una o varias amigas es una gran idea: compartes experiencias, te das apoyo, te das cuenta de que cada cuerpo funciona diferente y lo que para ti es ley, para el de alguien más no.
  • El nivel de actividad física y ejercicio que haces influye tremendamente en lo que requieres comer para rendir sin sentir que te quedas a medio camino. Mi cuerpo necesita porciones importantes de carbohidratos: en todas sus variantes, por ejemplo. Y sobre todo en las mañanas.
  • Necesito una actividad física más en forma; caminar y pedalear de manera cotidiana han dejado de ser suficiente para liberarme del estrés y la energía negativa.
  • Cocinar es pasar tiempo conmigo misma, no un ‘trámite’ más del día.
  • Amo comer y compartir ese amor con las personas que me rodean.

Algunos de estos puntos parecen muy obvios, pero si algo me quedó claro después de esas dos semanas de ‘dieta’ es que aun cuando uno esté en el canal de la bienestarosidad, siempre hay aspectos a pulir. Y en la autogestión es fácil pasar por alto detalles que luego ser convierten en factores importantes para desviarnos del camino.

@monmargo

Lo antes posteado:

No eres tu dieta

¿Por qué ‘esa’ dieta no te funciona?

 

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