Cómo querer muy poco

Por aquello de que en estas fechas se nos alborotan los deseos y los excesos, va este reflexivo texto que originalmente apareció en inglés en Zen Habits.

“Hay una parte del consumismo actual que nos hace querer más, comprar más, actuar basándonos en impulsos, acumular, gastar para ‘resolver’ nuestros problemas, crear confort a través de las compras, buscar emoción viajando, hacer más, ser más.

¿Qué pasaría si rompiéramos nuestra adicción a querer y comprar más y más?

¿Cómo sería la vida si no necesitáramos todo eso?

Imagina una vida en la que pudiéramos disfrutar placeres gratuitos y simples como una caminata por la naturaleza, la meditación, la lectura de un libro, la escritura. Al comprar menos, tendríamos menos deudas, menos desorden y menos cosas de las cuales hacernos cargo. Necesitaríamos casas más pequeñas, menos lugares para ‘guardar cosas’. Incluso, quizá podríamos trabajar menos, pues no tendríamos que continuar alimentando nuestra necesidad de ‘compras’, a menos de que fuese algo que realmente quisiéramos.

Ahora, no estoy diciendo que podemos librarnos de todo deseo. Ciertamente aún no he aprendido a hacer eso. Pero, ¿qué pasaría si pudiéramos reconocer nuestros deseos en lugar de solo dejarnos llevar por ellos? ¿Qué sucedería si pudiéramos dejarlos ir cuando no lograran ser de ninguna ayuda y, en lugar de eso, ser felices con lo que tenemos?

Esa es la posibilidad que actualmente exploro. Compartiré algunas cosas que me han funcionado, a sabiendas de que todavía estoy aprendiendo y tengo muchas fallas en este asunto. Tengo mucho que aprender, pero esto es lo que he aprendido hasta el momento:

  • Reconoce cuando tienes el impulso de comprar, el deseo de hacer lo que los demás están haciendo, la necesidad de resolver tus problemas o crear cierta vida a través de las compras. Aprende a ver este impulso y a decir: “¡Tengo ganas de comprar!”. Solo obsérvalo.
  • Reconoce que el impulso no es una orden, solo un sentimiento que se presenta como cualquier otro, que es temporal, como una nube que pasa. Obsérvalo, siéntelo, quédate con él, sabiendo que pasará.
  • Ponle límites a tus cosas. Estoy experimentando con el límite de solo tener la ropa que quepa en una bolsa; sin embargo, tú puedes ponerte el límite temporal de 33 artículos personales, unos cuantos cajones de ropa, etc. Este límite no es para que te sientas restringido, sino para darte una pausa antes de comprar alguna cosa, para recordarte que ya tienes lo suficiente.
  • Ve este momento como que es suficiente. El deseo de comprar, de experimentar lo que otros experimentan, de hacer más…Todo esto, de alguna manera alimenta la idea de que el presente no es suficiente. No estamos satisfechos con lo que somos, lo que tenemos, con lo que está frente a nosotros… Nosotros queremos más. No obstante, he estado practicando la idea de que el momento actual es más que suficiente. Soy más que suficiente. No necesita haber más. Cuando tengo el impulso de comprar o hacer más, sé lo que está frente a mí y trato de comprender por qué es suficiente así como está.
  • Disfruta de las cosas sencillas. Ya hay suficiente frente a nosotros, ahora mismo, así que no necesitamos nada más. Podemos salir a caminar, sentarnos a leer un libro, hacer unas cuantas lagartijas o yoga, dibujar, escribir o tocar un poco de música, tener una conversación con alguien más, o hacer nada y ver cómo se siente. Podemos caminar descalzos sobre el pasto, tomar una taza de té, crear algo nuevo, aprender algo nuevo, ser curioso sobre la vida que está frente a nosotros. Esto es encantador, sin necesidad alguna de querer más o tener más.

Finalmente, reconocer que esta es una práctica en proceso. En mi experiencia, no es que simplemente te liberes de los deseos y ya está. Dejas ir uno, volteas a ver el presente, lo aprecias, encuentras satisfacción en lo que ya hay… Y luego, poco tiempo después, otro deseo aparece. Proviene de la publicidad, de sitios de internet, de revistas, de ver lo que otras personas hacen a través de sus redes sociales, de ver las noticias, de hablar con otras personas, de caminar frente a una tienda muy cool, de ver esa bolsa que tu amiga se acaba de comprar, etc.

Los deseos siempre regresan, pero podemos desarrollar la habilidad de reconocerlos, de dejarlos ir, de ser felices con la ‘suficientez’ del aquí y el ahora”.

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