10 preguntas para cerrar el año

Con eso de que el 2016 ya está a la vuelta de la esquina y son días en los que solemos ponernos reflexivos, vale la pena darse tiempo para evaluar dónde se está parado y hacia dónde se quiere ir.

  1. Y, ¿qué implica…? Lograr nuestros sueños tiene un ‘precio’ del que no siempre se tiene consciencia. ¿Por qué? Porque al hacer castillos en el aire, se nos da nomás quedarnos con el ‘final feliz’ en mente, sin dimensionar las verdaderas implicaciones del camino. Por ejemplo: arranca el 2016 y el propósito es montar un negocio propio. Bien. Pero, ¿se piensa en los desvelos, las decisiones a tomar, los trámites a realizar, los gastos e inversiones de tiempo y dinero? Muy probablemente, no. Por eso conviene sentarse a escribir todititos los pros y contras que a uno se le puedan ocurrir relacionados con esa meta soñada y ya con ellos en la mano, valorar el nivel de aventura y entrarle con expectativas reales.
  2. Basado en mi rutina y acciones diarias, ¿dónde estaba hace 5 años? vs ¿dónde estoy ahora? vs ¿dónde quiero estar en otros 5? Oh, sí. Este es un muy buen ejercicio para ver qué cosas provechosas se han hecho últimamente. Aunque claro, también puede ser que uno descubra que las acciones diarias no han estado o no están muy alineadas con las metas que digamos. Algo así como que quiero llevar un estilo de vida más bienestaroso, pero diario me desvelo, baso mi alimentación en cosas que no le caen bien a mi cuerpo, vivo lo que sigue de estresado… Etc. Hay que recordarlo: todo lo que hacemos hoy tiene una consecuencia en el mañana.
  3. ¿En qué cosas tengo que invertir mi tiempo? Luego creemos que la productividad es ‘hacer las cosas’, pero en realidad se trata de ‘hacer las cosas importantes’. Aprovechando que gracias a la pregunta anterior se tiene una idea más clara de cómo anda el día a día, la cosa es eliminar todas esas tareas que no aportan nada de valor a nuestra vida; de manera que ahora sí uno pueda zambullirse en lo que realmente resulta importante.
  4. ¿Hay un sentido más grande en las cosas que hago? Sí, es retefácil caer en rutinas autómatas que de plano no aportan nada y que de pronto la cabeza salga con algo como ‘¿Y qué carambas estoy haciendo de mi vida?’. ¿Qué hacer? Pensar en algo más grande que uno, adoptar una causa, algo en lo que verdaderamente se crea y comprometerse en serio con ella. Así, los días pueden adquirir ese sentido que tanta falta les hace.
  5. ¿A qué le estoy ‘dando’ la vuelta? Cuando se hace de la evasión una forma de vida, uno deja de distinguir qué es real y qué no, y hasta se pierde el respeto propio o por las personas que nos rodean. Pero en el momento en el que uno deja de autoengañarse, se abre todo un mundo de posibilidades para enfrentar la vida tal y como es.
  6. ¿Qué fracasos gobiernan aún mi vida? Con mayor frecuencia de la que se cree, uno permite que ‘lo que no fue’ dicte nuestras acciones. Pero esta época del año puede aprovecharse para ser menos duros con nosotros mismos y viajar un poco más ligeros, recordando que las fallas o ‘metidas de pata’ no son ‘malas’, sino momentos en los que las cosas no salieron como queríamos para que aprendiéramos algo (así ese ‘algo’ fuera tan solo lidiar con nuestra propia frustración).
  7. ¿Qué es lo que no quiero que los demás sepan de mí? ¡Directito al corazón de nuestras inseguridades! Sí, esa área oscura que todos tenemos. Acá la cosa es que si se intenta esconderla, no le damos chance a los demás de conocernos y amarnos como realmente somos. Para lidiar con los errores propios, en lugar de guardarlos en el cajón del olvido, lo mejor es detectarlos, admitirlos, corregirlos y ¡a lo que sigue! De paso, esta es una señal para quienes nos rodean de que uno es tan humano como ellos.
  8. ¿La gente a mi alrededor me ayuda o me lastima? Una gran parte de quiénes somos tiene que ver con las personas de las que elegimos rodearnos. Y dicen por ahí que es mejor estar solo que mal acompañado; vaya, uno no puede esperar tener días positivos y felices si se vive rodeado de pura negatividad. Sí, tal vez es la suerte o el destino lo que determina quién entra a nuestras vidas, pero ciertamente uno tiene la posibilidad de decidir quién se queda.
  9. ¿Cómo es que mis exigencias se interponen con mi realidad? Hay que admitirlo: se nos da muy bien vivir en el mundo de los planes más que en el presente, simplemente porque se cree que lo que se tiene no es suficiente. Lo que hay que recordar: quizá lo que tengo en el presente no es lo que deseo en un futuro, pero la vida nos pone justo donde necesitamos estar hoy: en el aquí y en el ahora.
  10. ¿Por qué cosas vale la pena sonreír ahorita? Cuando nos sentimos felices, se incrementa nuestra capacidad de hacer mejor las cosas, según un estudio científico reciente. Por ejemplo: en dicha investigación, los doctores felices realizaron sus diagnósticos 20 por ciento más rápido; los vendedores optimistas vendieron 50 por ciento más que sus contrapartes negativas. Vamos, al parecer nuestras mentes sí están diseñadas para desempeñarse mejor si estamos de buen ánimo.

Con información de Marc and Angel.

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