Comer en casa vs comer ‘por ahí’

Suele pasar: mientras estás en casa, comer con equilibrio te resulta sencillo. Finalmente, tú eres quien hace las compras y decide qué hay en la alacena y en el refrigerador cada semana. Pero ¡oh, diferencia! cuando toca comer fuera, sea porque no llevaste comida a la oficina, porque tienes una cita de trabajo o simplemente porque adoras salir a comer o cenar los fines de semana (aunque luego terminas lleno de remordimientos por esa porción extra que te echaste).

No, la solución no es dejar de salir. De hecho, según un estudio publicado en el Journal of Nutrition Education and Behavior* encontró que aquellas mujeres que con frecuencia comen en restaurantes incluso llegaron a perder peso después de aprender algunas herramientas para comer con conciencia (aquello que en inglés se denomina mindful eating).

Bueno, pero, ¿dónde está el verdadero truco? En dejar de pensar aquello de… “Comer fuera es algo especial y, por tanto, debo comer todo lo que quiera” y tomar en cuenta estas sencillas recomendaciones:

  • No salgas ‘muerto de hambre’. Es exactamente el mismo principio de no realizar tus compras de la semana con hambre. Hacerlo facilita que comas lo que realmente necesitas y en las cantidades adecuadas. Ni más ni menos.
  • Acompáñate de ‘buenos comedores’. Esas personas que, además de ser charladoras agradables, saben disfrutar la comida, sin perder la sintonía con las necesidades de su cuerpo.
  • Deja de juzgar lo que otros comen. En serio, a nadie le resulta placentero sentarse a comer con alguien que solo pone cara de desaprobación ante lo que deciden llevarse a la boca los demás. En el extremo contrario, tampoco es buena idea que compares lo que tú pediste con lo que los demás pidieron (como por ejemplo, sentir que tu amiga pidió algo más ‘saludable’ que tú). Concéntrate en lo tuyo, en lo que te pide tu cuerpo.
  • Comparte el postre. Para muchos, algo dulce es la mejor forma de cerrar una comida. Y está bien. Pero si siempre terminas sintiéndote culpable, una gran opción es compartir esa comida favorita con alguien más en la mesa (así tampoco te quedas con las ganas de haberlo comido).
*Con información de Eating Mindfully, de Susan Albers. Ilustración en portada: Ilaria Falorsi.

Lo antes posteado:

Una dieta saludable no implica renunciar a la comida que amas

¿Qué tipo de ‘comedor’ eres?

 

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