De cómo mis ‘hábitos saludables’ dañaron mi fertilidad a los 30

Durante años, siempre fui ‘la amiga saludable’. La que se iba a dormir temprano, para salir a correr 16 kilómetros a las 6 de la mañana, la que elegía ensalada en vez de papas fritas, la que comúnmente solía abstenerse de beber alcohol.

Cuando me mordió el ‘bichito’ por correr a los 20 años, me mordió fuerte. Devoraba historias sobre cómo convertirme en una corredora más veloz y cómo mantenerme delgada. Correr y comer bien me dio un cuerpo que amaba, me ayudó a aliviar el estrés y a sentirme fuerte; también incrementó mi confianza.

Estaba orgullosa de mis músculos y estaba segura de que mi estilo de vida me mantendría saludable sin importar lo que la vida me lanzara. Esto era lo que las revistas, los libros, los blogs e incluso los doctores parecían prometerme.

Así que, en octubre de 2014, cuando decidí dejar de tomar mis pastillas anticonceptivas con la esperanza de embarazarme, asumí que estaba más que lista. Estaba en mis 30, mi esposo y yo habíamos estado casados durante 3 años, teníamos una casa y carreras profesionales sólidas. Con todo eso estábamos entusiasmados por añadir un miembro más a nuestra familia.

Con mi dieta saludable y mi rutina de ejercicios, supuse que me embarazaría fácilmente, corriendo y comiendo muchos vegetales verdes durante la gestación. Después tendría un hermoso parto y un hermoso bebé. Esto fue hasta que mi periodo nunca regresó. Al principio pensé que estaba embarazada. Sin embargo, después de docenas de pruebas de embarazo negativas pude decir con firmeza que no lo estaba. Después de muchos meses de no tener mi ciclo, empecé a preocuparme.

Hablé con mi doctor sobre esto, le expliqué mis hábitos alimenticios y mi rutina de ejercicio. Me hizo algunos estudios de sangre sin parecer preocupada. En algún punto incluso me dijo: “No vayas a subir 9 kilos” —a pesar de que mi Índice de Masa Corporal estaba en menos de 19. Estaba a punto de tener un peso corporal insuficiente.

La única guía que me dio fue añadirle grasas buenas a mi dieta (pero no muchas). Dejé su consultorio sintiéndome más perdida que cuando entré.

Me sentía profundamente alarmada por no tener mi periodo. Sabía que no tenía posibilidad de concebir un bebé sin estar ovulando o menstruando. Además, el ciclo menstrual es un indicador de salud —el no tener uno claramente indicaba que había algo que andaba mal. Antes de comenzar a tomar pastillas anticonceptivas a los 18, era muy regular, así que asumí que al dejarlas, éste comenzaría de nuevo, 12 años después.

Para mayo de 2015 aún no tenía ninguna señal de mi periodo. Así que investigué y fui a ver a un endocrinólogo reproductivo para obtener respuesta. Ahí me diagnosticaron amenorrea hipotalámica. Eso es lo que pasa cuando tu cuerpo deja de menstruar por un peso deficiente, poca grasa corporal, no comer suficientes calorías, estrés emocional o ejercicio agotador.

Ya había leído antes en línea algo sobre la amenorrea hipotalámica y había descubierto que quizás esto era a lo que me estaba enfrentando, pero no quería admitirlo. Me decía a mí misma que era algo que solo afectaba a los atletas profesionales y que con mis hábitos saludables no podía sucederme a mí.

Lo que estoy haciendo para recuperar mi salud y mi fertilidad

Después del diagnóstico, tuve que aceptar que tenía amenorrea hipotalámica. Esto significaba renunciar al ejercicio extenuante y sustituirlo por yoga y caminata, dejar muchos de mis hábitos alimenticios ‘saludables’, como comer lácteos bajos en grasa (cambiando a yogurt y helado normal) y dejar el control.

También significó aceptar que no podría embarazarme pronto. No desarrollas amenorrea hipotalámica en un día ni te recuperas de un día a otro. Se requiere de tiempo, paciencia y confianza. Algunas personas vuelven a tener sus ciclos rápidamente después de hacer estos cambios, otras nunca se recuperan.

No obstante, la parte más dura que dejar la actividad física y cambiar mis hábitos alimenticios fue el aspecto emocional de ser diagnosticada con amenorrea hipotalámica. Me hizo sentirme apenada, avergonzada, sola, fuera de control y como si me hubiera fallado a mí misma y a mi esposo.

El diagnóstico también sacó a relucir mi lado perfeccionista en todas las áreas de mi vida, incluyendo el trabajo. Los estándares altísimos a los que estaba atado no me estaban haciendo ningún favor, así que era hora de dejarlos ir.

Los meses posteriores al diagnóstico no han sido fáciles y todavía sigo trabajando en ello. Pero con la ayuda de un programa de cuerpo-mente, en el que he aprendido a meditar y a practicar el mindfulness, he sido capaz de hacer los cambios en mi estilo de vida que tanto necesito para recuperarme. Ya no hago ejercicio extenuante, como lo que mi cuerpo necesita para ser nutrido, reduje mi tiempo de voluntariado y las obligaciones de trabajo que me producen estrés. Me estoy dando tiempo para verdaderamente cuidar de mí misma.

Con la guía de mi doctor, mi IMC ha subido a 22/23. Mi doctor cree que esto me ayudará a tener mi período de nuevo y a quedar embarazada. Desde que hice estos cambios tengo mucha más energía. Ya no tengo frío todo el tiempo (uno de los efectos secundarios de no tener grasa corporal) y duermo mucho mejor. Y a pesar de que ahora lidio con la infertilidad, estoy mucho menos ansiosa porque tengo las herramientas —meditación y mindfulness— para lidiar con el estrés.De algún modo, me siento una persona completamente diferente, pero en realidad, solo me siento más como la ‘yo’ real.

No le desearía amenorrea hipotalámica ni infertilidad a mi peor enemigo. Pero sé que el viaje en el que me encuentro me hará una mejor madre —porque ya me hizo una mejor hija, hermana, esposa y amiga ante los demás y ante mí misma. Aún no he recuperado mi ciclo, pero sé que estoy en el camino correcto. Y cuando lo tenga, realmente sabré cómo es se ve y se siente ‘ser saludable’.

Este artículo apareció originalmente en MindBodyGreen. Puedes leerlo en su versión en inglés aquí. La ilustración es de Clare Owen.

Lo antes posteado:

8 principios de oro para nutrirte

El placer es bueno

Anuncios

¿Algo que quieras comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: