Cómo no hacerle ‘el feo’ al ejercicio

Por más que la escuchemos, a veces uno escucha la palabra “ejercicio” y siente un peso encima. “¡Puaj¡ ¡Ugh!”, dice el ánimo. Porque suena a algo mucho más intenso o pro de lo que nos creemos capaces de hacer. Porque nos parece que requiere un tiempo del que carecemos o hasta porque en el fondo no hemos olvidado esas malas experiencias con él en el equipo de basket o voli de la prepa. Pero de ahí a descartar por completo la actividad física (que no es lo mismo que el ejercicio) de nuestros días hay un gran trecho.

Y todo esto puede hacerse:

Identificar qué tipo de movimiento es realista para mí y mi estilo de vida. Sobran posibilidades: caminar, nadar, remar, trotar, pilates, yoga, Tai chi, karate u otros tipos de artes marciales, pedalear, patinar, saltar, tomar una clase de salsa…

Preguntarme qué tipo de movimiento me gustaría hacer en vez de pensar en cuál debería de hacer. Si no lo tengo muy claro, observar qué tipo de acción hace sentir bien a mi cuerpo… Quizá sea una caminata intensa con la que empiezo a sudar o más bien una ligera, que me ayuda a calentar los músculos.

Ir de menos a más. En vez de decirme que voy a pasar de correr 5 minutos a terminar un maratón en solo un par de meses, establecer metas realmente alcanzables de acuerdo a mis espacios, tiempos y condición. Una vez alcanzada la primera meta (y solo entonces) , plantear una nueva, pero siempre con ‘medida’. Las metas poco realistas son el camino directo a la frustración y el desánimo.

Sumar (más y más) movimiento a mis días de forma más natural. Esas pequeñas acciones diarias (como pasear unas cuadras extra con el perro o la carriola, usar el elevador solo si subo más de 5 pisos, etc) son más efectivas para lograr que la actividad física sea parte orgánica de mis días que la idea de ir equis horas al gimnasio 7 días a la semana.

Si me aburro, distraigo o me siento desanimado (o hasta infeliz) con la actividad física que realizo…tomar consciencia de las emociones negativas que surgen cuando pienso en ésta o en ejercicio. Son la clave para hacer los cambios o ajustes necesarios para que el moverme se instale como parte natural de mis días, no como una abominable obligación.

No perder de vista que el ejercicio en exceso traspasa los límites de lo saludable. Obsesionarme con hacerlo sin piedad puede convertir una conducta positiva en algo dañino. Realizar un ‘estudio de movimiento personal’ es buena opción para descubrir los patrones personales de actividad física: ¿Qué me impulsa a ejercitarme/moverme?, ¿es un sentimiento?, ¿una rutina?, ¿el hecho de pensar en ser bienestaroso?, ¿para desarrollar mis músculos? ¿Qué papel tiene en mi vida el moverme/ejercitarme? Si mi cuerpo dice “¡detente!”, ¿lo ignoro? No hay que olvidar que el cuerpo siempre tiene las respuestas que buscamos.

Comer con equilibrio. Algunas personas creen que bajar de peso contribuye a un mejor rendimiento físico (y aunque en algunos casos puede suceder), la verdad es que si no consumes las cantidades adecuadas de comida el cuerpo se agota en vez de ‘agarrar’ condición. Como escribe Susan Albers, autora de Eating Mindfully, “el alimento promueve la potencia, la fortaleza y la concentración”.

Con información de Eating Mindfully, de Susan Albers. Ilustración en portada: YouTheDesigner.

Lo antes posteado:

Esto pasa (o puede pasar) por tu cabeza la primera vez que haces ejercicio

¿Qué es mejor: comida o ejercicio?

 

 

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  1. Kathya

    Me gustó mucho el artículo, hace un mes que deje de ir al gimnasio poniendo de pretextos que me quita tiempo, que ya no los disfruto cómo antes, que se me have una obligación, y pensaba sobre todo que no tengo de otra para bajar la panza que tengo jaja, pero me gustaron las preguntas que expones y es importante hacerlas, ¿para que realmente pienso que tengo que ir al gimnasio?, cuando en realidad lo único que quiero es sentirme activa, disfrutar del movimiento, tener esa sana energía después del ejercicio y sentirme saludable. Seguiré probando que es lo que mejor me da y sobre todo que lo disfrute. Además quiero preguntarte cual es la diferencia entre sentimiento y emoción?. Gracias.

    • ¡Qué chido que te gustó! Ojalá te resulté muy útil. La verdad es que sí cambia mucho la cosa cuando uno realiza actividades físicas que disfruta. Como que ya ni las piensa. Seguro que encontrarás la tuya. 🙂 En cuanto a la diferencia entre sentimiento y emoción… Pueden usarse como sinónimos, pero ya vi por qué la duda. Usé ambas palabras en la misma pregunta y solo debía ir una. Ya edité el texto. 😛 Gracias a ti.

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