Dale la vuelta al hartazgo cotidiano

Entre las carreras, el estrés y las rutinas diarias, es fácil que la cabeza entre en ‘piloto automático’. La cosa es que cuando uno se desenchufa del aquí y el ahora, lo primero que suele dejarse de lado son los #hábitosdeliciosos, esos que le dan equilibrio a los días. Pero, ¿cómo darle un nuevo sentido a la rutina? Acá 7 sencillas acciones:

  1. Adelanta tu despertador 20 minutos para hacer algo que auténticamente disfrutes. Por ejemplo, realizar una lectura inspiradora, estirarte como gato o hacer una serie de saludos al sol, preparar con calma tu desayuno…  Es un tiempo solo para ti.
  2. Haz una breve meditación al levantarte. Pon los pies sobre el piso, cierra los ojos y siente cada parte de tu cuerpo, empezando de abajo hacia arriba. Esto no solo es una forma de tomar consciencia de tu existencia física, también sirve para no entrarle al día todo acelerado.
  3. Cambia la fórmula de tus actividades cotidianas. ¡La cosa es no casarte con la misma forma de hacerlas por años! Elige una nueva ruta para ir al trabajo, alterna los días que haces actividad física y también la actividad física que realizas, invita a alguien diferente a tus caminatas. Un poco de novedad siempre cae bien. 
  4. Trabaja en estar verdaderamente presente en todo lo que haces. Empieza por al menos intentarlo, pues. Si cocinas, disfruta los olores y las texturas de la comida; siente los utensilios en tus manos, cómo sube la temperatura y así, sucesivamente. Ponle especial atención a la mente escurridiza, que suele querer llevarnos a otros lugares. En cuanto lo detectes, ‘regresa’ a lo que estés haciendo.
  5. Establece un tiempo determinado para checar tus redes sociales. Hay que decirlo: son entretenidas, pueden funcionar como ‘escape’ o como fuente para encontrar información y herramientas útiles e inspiradoras, sí, pero también pueden consumir más tiempo del que uno cree.
  6. Cuando comas, come; cuando camines, camina… Y nada más. Aprovecha esos momentos para poner especial atención a tu alrededor, a las personas, a los sonidos, al cuerpo moverse. ¡Las posibilidades son infinitas! Un pequeño lapso concentrado en una actividad tan simple puede refrescarte tremendamente. 
  7. Date un respirito cada dos horas. Sobre todo si haces casi lo mismo durante todo el día (como sentarte frente a una computadora o hacer llamada tras llamada), tómate dos minutos y respira profundamente: 5 tiempos para inhalar, 5 para retener el aire y 5 para exhalar. Repite esta operación cuantas veces sea necesario y verás como hasta tu concentración aumenta.
Con información de Eyla.com La ilustración en portada es de Sina.

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