Si quieres bajar de peso, deja de avergonzarte de ti mismo

‘Ámate primero y todo lo demás se acomodará’. Lucille Ball

Mientras lloraba ‒casi toda la noche‒ en el piso de mi habitación, rodeada de toda la ropa que había intentado ponerme para una noche de fiesta con mis amigos, los mismos pensamientos se reproducían en mi mente: ‘Estás gorda, eres fea y desagradable por haberte permitido llegar a este punto’.

Todavía me estremezco cuando pienso en aquella noche, y el modo en el que solía hablar conmigo (y sobre mí). Nunca me expresaría así de otra persona, mucho menos le hablaría de esa manera, sin embargo, sí era capaz de decirme esas cosas.

Esa noche le cancelé a mis amigos; me hacía sentir infeliz cómo me veía y pensaba que no podía enfrentar lo que otras personas pensarían de mi cuerpo y mi talla.

Es irónico, ¿no crees? Cuando te sientes más decaído es cuando más absorto estás en ti mismo. Nos metemos en una pequeña burbuja en la cual todo es acerca de nosotros. ¡Como si a la gente del bar le hubiera importado cómo lucía! Ellos estaban ahí para pasar un buen rato con sus amigos, y yo debí haber hecho lo mismo.

Luché para bajar de peso porque simplemente no podía ser constante o adoptar nuevos hábitos más saludables. Lo hacía bien por un tiempo, pero luego me desviaba del buen camino y deseaba renunciar, lo sentía como un fracaso. Era un círculo vicioso: mi falta de consistencia alimentaba mi baja autoestima y viceversa.

Aún tengo en la mente la noche que le cancelé a mis amigos porque fue un punto de inflexión. Esa no era la vida que quería vivir.

Si pudiera volver atrás en el tiempo, le diría a esa chica que se levantara del suelo y fuera a disfrutar de una gran noche con sus increíbles amigos. Pero eso es probablemente porque ahora estoy en un lugar totalmente diferente y ya no tengo esos horribles pensamientos sobre mí misma.

Cuando este cambio sucedió, creció mi autoestima; y ello me hizo más fácil el hecho de cuidarme. Fue entonces cuando realmente empecé a perder peso. Todo encajó. Estos son los pasos que tomé para llegar hasta aquí, espero que te ayuden también:

  1. Trátate a ti mismo como a un amigo cercano o alguien a quien amas
  2. Deja de obsesionarte contigo mismo y comienza a pensar en los demás
  3. Perdónate a ti mismo y libera cualquier sentimiento de culpa o ira
  4. Aprende a identificar qué necesita tu cuerpo
  5. Diviértete más y conecta con más gente

Este artículo fue escrito por Natalie Aneu y apareció originalmente en Tinny Buddha. Puedes leerlo en su versión en inglés aquí. La ilustración es de Luiza Bione.

Lo antes posteado:

Por qué te conviene escuchar a tu cuerpo

Cuidarte sin obsesionarte

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